domingo, 13 de octubre de 2013
"El verdadero maestro no se preocupa casi de la disciplina. Los estudiantes lo respetan y lo escuchan, sin que su autoridad necesite jamás acogerse al reglamento ni ejercerse desde lo alto de un estrado. En la biblioteca, en el claustro, en el patio de la Universidad, rodeado familiarmente de sus alumnos, es siempre el maestro. Su autoridad es un hecho moral. Sólo los catedráticos mediocres, —y en particular los que no tienen sino un título convencional o hereditario—, se inquietan tanto por la disciplina, suponiéndola una relación rigurosa y automática que establece inapelablemente la jerarquía material o escrita" (José Carlos Mariátegui, Temas de educación)
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario